La piscina también forma parte del tenis

Hay veranos donde los niños pasan más horas mojados que jugando. La toalla siempre húmeda.Las chanclas llenas de polvo.Y una mochila donde se mezclan pelotas de tenis con bañadores mojados. En el Club San Fermín, la piscina forma parte del verano igual que las pistas o el frontón. Los entrenamientos terminan…y cinco minutos después media […]

El día que llueve en el campamento

Hay días de verano donde parece que el club se apaga un poco. Las pistas vacías.Las sillas mojadas.Y todos mirando el cielo esperando que deje de llover. En el campamento del San Fermín, esos días cambian completamente las reglas. No hay partidos.No hay entrenamientos normales.Pero, aun así, nadie quiere irse a casa. Cuando el verano […]

Los niños que se quedan los últimos en la pista

Siempre hay uno. Cuando el entrenamiento termina y todos empiezan a recoger…todavía queda un niño golpeando pelotas. Uno más. Solo cinco minutos más. En el Club San Fermín pasa constantemente. Las luces empiezan a apagarse.La piscina ya está cerrada.Y aun así alguien sigue jugando. Los que nunca quieren irse Tin muchas veces se queda el […]

El niño que lleva la raqueta a todas partes

Siempre hay uno. El niño que aparece con la raqueta incluso donde no hace falta. En el coche.En la cafetería.Camino de la piscina.O sentado en el bordillo mientras espera a sus amigos. Como si soltarla demasiado tiempo fuera imposible. La raqueta como parte del verano En el Club San Fermín, Tin muchas veces termina llevando […]

Lo que aprende un niño en un campamento de tenis

Hay veranos que duran mucho más que el calendario. Empiezan un lunes cualquiera.Con una mochila demasiado grande.Una gorra mal colocada.Y un niño entrando al club todavía medio dormido. Pero después pasa algo. La piscina se llena.El frontón empieza a sonar desde primera hora.Las pistas se ocupan de pelotas, conos y niños corriendo de un lado […]

Los partidos que nadie recuerda… y aun así lo cambian todo

No todos los partidos tienen grada. Ni trofeos.Ni fotos. A veces solo hay dos niños jugando en una pista secundaria mientras el resto del club mira otra cosa. Y, aun así, algunos de esos partidos terminan siendo importantes. Aunque nadie lo sepa en ese momento. Los partidos pequeños del verano En el San Fermín ocurre […]

Las tardes de medallas que nunca terminaban

En muchos clubes de tenis, el verdadero verano no empieza en las pistas. Empieza en el frontón. Ahí siempre hay alguien jugando. Pelotas golpeando la pared.Mochilas tiradas en el suelo.Niños esperando turno con la raqueta en la mano.Y una frase que se repite durante horas:—¡Va medalla! En el Club San Fermín, el frontón es el […]

La mochila de un niño tenista

Hay mochilas que pesan más por dentro que por fuera. Desde lejos parecen normales:una raqueta asomando,una botella de agua,una gorra colgando de una cremallera. Pero, para muchos niños, ahí dentro viaja medio verano. En el universo Tin&Tros, Tin prepara la mochila la noche antes de cada torneo como si estuviera organizando una expedición importantísima. La […]

El primer torneo siempre se recuerda

Aunque pasen los años, hay mañanas que un niño nunca olvida. El despertador sonando antes de tiempo.La mochila preparada desde la noche anterior.La raqueta nueva.Los nervios en el estómago incluso antes de desayunar. Y esa sensación extraña de que el día va a ser importante. En el universo Tin&Tros, Tin descubre todo eso durante el […]

El paredón de San Fermín

Hay paredes que forman jugadores. Pero casi nunca aparecen en las fotos. No tienen gradas.Ni focos.Ni trofeos alrededor. Solo marcas de pelotas. Y niños esperando turno con una raqueta en la mano. En el universo Tin&Tros, el paredón de San Fermín nunca fue simplemente una pared del barrio. Era otra cosa. Un punto de encuentro. […]

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Las fichas de Trosma

—Antes de dormir es el momento de preparar la tarea de mañana y no pensar en ganar o perder. Pongamos todo por escrito, será tan fácil como dejar los deberes hechos y podrás descansar tranquilo.

—¿Y cuál es mi tarea? ¿Cómo tengo que jugar con Marco Costa? ¿Y con Dani? ¿Qué puedo hacer para no estar nervioso? —pregunta Tin lleno de dudas.

—Muy buenas preguntas, Tin. Necesitas pensar un poco en el partido de hoy y lo que comentamos analizando a los rivales. Todos los jugadores tienen un patrón, un estilo que se adapta a su cuerpo, a su mente, a sus fortalezas.

—¿Y cuál es el mío?

—Estoy seguro de que ya conoces bien tu patrón y estilo de juego. Es solo cuestión de que reflexiones y lo analices sobre un papel. Yo puedo ayudarte.

La cremallera se abre unos centímetros. De dentro sale una pequeña libreta verde y marrón plastificada. En su interior hay un montón de fichas para cubrir.

—¿Qué son estas hojas?

—¡Tu ficha de jugador! Aquí puedes anotar tus rutinas, tus puntos fuertes, lo que tienes que mejorar.

Tin coge la libreta. La portada tiene su nombre escrito a mano.

Tin, boquiabierto con el detalle de los documentos, empieza por cubrir su propia ficha. En diez minutos ha definido todos sus puntos fuertes y débiles como jugador, su patrón de juego, su potencial físico, técnico y mental. Trosma supervisa cada apunte de su nuevo pupilo.

Lectura y valores

Después del gran día, solo hay un destino que lo pueda mejorar: la piscina del club San Fermín, con zonas de sol y sombra, mucho verde y mucho espacio para nadar y bucear. El agua está un poco fresca de más, pero el calor acumulado disipa las dudas de Tin y sus amigos.

Los niños corren descalzos por el césped y dejan las mochilas en los bancos de piedra. Después de un paso rápido por las duchas, dan un salto, dos ¡y al agua! Tin se sienta en el borde y deja los pies colgando. Apenas tiene tiempo de reaccionar cuando ve que Nico y Dani han cogido su mochila.

—¿Qué hacéis?, dejad ahí mi mochila.

Los gemelos Fantasma forcejean con una de las asas.

—Tranquilo, Tin, solo miramos si llevas piedras dentro —dice Nico.

—¡Dejad mi mochila, Dani! —les grita Tin. Tan rápido como puede, se levanta y camina hacia ellos, pero ya es tarde.

Dani ha dado el tirón final y Nico ha caído al suelo. La mochila vuela por los aires hasta caer al agua. ¡Oh, no! Todos los niños miran la escena atónitos. Tres segundos de silencio.

El Club San Fermín

Tin abre los ojos de golpe y salta de la cama. Busca la mochila, la gorra y la raqueta.

—No, no, no… ¡Son las nueve y veinte! —murmura desesperado—. ¡El autobús sale dentro de diez minutos!

No hay tiempo para nada más. Apurado, baja las escaleras de tres en tres y se agarra fuerte en cada giro del pasamanos. En el último escalón del portal, su pie derecho patina y se resbala, pero no se detiene. Recorre la calle a sprint y a duras penas esquiva a un hombre con un carrito de fruta.

—¡Eh, muchacho, cuidado! —grita el tendero.

Pero Tin no puede frenar. Dobla la esquina de su calle y esquiva a un grupo de turistas. Se baja de la acera y corre por la calle peatonal del pueblo. Atraviesa la plaza a toda velocidad. Las vallas de la fiesta patronal cortan el paso, pero él se cuela por el único hueco libre que queda. ¡Parece una carrera de obstáculos! Tin resopla, pero al final de la calle puede ver la parada. ¡Ya casi está! Aprieta el paso y acelera el ritmo como si estuviera en la final de un Grand Slam.

—¡No, no, no, no!

Desde la puerta del autobús, Sofi asoma medio cuerpo y le hace un gesto de apremio:

—¡Tin, corre!

El motor arranca y empieza a rugir. Tin corre por el asfalto para evitar a la gente que camina hacia la marquesina de la parada. El tubo de escape expulsa una densa bocanada de humo negro que envuelve a Tin y a su mochila. El intermitente izquierdo marca la salida. ¡Se va a ir! Tin pega el último acelerón mientras ve con angustia que el autobús inicia su camino.