Siempre hay uno.
Cuando el entrenamiento termina y todos empiezan a recoger…
todavía queda un niño golpeando pelotas.
Uno más.
Solo cinco minutos más.
En el Club San Fermín pasa constantemente.
Las luces empiezan a apagarse.
La piscina ya está cerrada.
Y aun así alguien sigue jugando.
Los que nunca quieren irse
Tin muchas veces se queda el último.
Primero recoge bolas despacio.
Luego vuelve a sacar.
Después juega un mini partido imaginario contra el frontón.
Como si irse a casa significara terminar demasiado pronto el día.
Y no es solo tenis.
Es otra cosa.
La sensación de no querer abandonar un lugar donde todo está ocurriendo.
La pista cuando ya no queda nadie
Hay algo especial en los clubes al final de la tarde.
Más silencio.
Más calma.
El ruido lejano de alguna pelota.
Las últimas sombras entrando en la pista.
Muchos niños recuerdan esos momentos incluso más que los partidos importantes.
Porque ahí el tenis vuelve a parecer simple otra vez.
Una pista.
Una raqueta.
Y ganas de seguir jugando.
A veces la pasión se parece a esto
No siempre son grandes discursos.
A veces la pasión infantil simplemente consiste en eso:
querer quedarse un rato más.
Aunque ya sea tarde.
Aunque toque recoger.
Aunque mañana haya otro entrenamiento.
Porque algunos niños todavía sienten el tenis como se sienten los veranos:
algo que nunca debería terminar del todo.
FAQ — Pasión infantil y tenis
¿Cómo saber si un niño disfruta realmente del tenis?
Suele notarse cuando quiere seguir jugando incluso después de terminar entrenamientos o partidos.
¿Es bueno que los niños jueguen libremente después de entrenar?
Sí. Muchas veces ahí desarrollan creatividad, disfrute y conexión emocional con el deporte.
¿Por qué algunos niños no quieren irse del club?
Porque el club también representa amistad, diversión y sensación de pertenencia.
¿Qué recuerdan más los niños del tenis infantil?
Muchas veces recuerdan las tardes compartidas y el ambiente del club más que los resultados.
¿Qué representa quedarse el último en la pista?
Representa ilusión, pasión y amor genuino por jugar.