Política de devoluciones y reembolsos

En Tinytros / DTStudio trabajamos para ofrecer productos y contenidos de alta calidad. A continuación, se detallan las condiciones de devolución y reembolso:

Productos físicos

De acuerdo con la normativa vigente, el usuario dispone de un plazo de 14 días naturales desde la recepción del producto para ejercer su derecho de desistimiento.
Para poder realizar la devolución, se deberán cumplir las siguientes condiciones:
El producto debe estar en perfecto estado, sin usar y en su embalaje original.
No debe presentar daños, marcas de uso o deterioro.
 
Gastos de devolución: Los gastos de envío derivados de la devolución correrán a cargo del cliente, salvo en caso de producto defectuoso o error en el envío por parte de Tinytros.
 

Procedimiento de devolución

Para solicitar una devolución, el usuario deberá contactar previamente a través del email: dtstudiotennis@gmail.com
Indicando:
Número de pedido.
Producto a devolver.
Motivo de la devolución.
Una vez aceptada la solicitud, se indicarán los pasos a seguir para completar el proceso.
 

Reembolsos

Una vez recibido el producto y verificado su estado, se procederá al reembolso del importe correspondiente al producto.
El reembolso se realizará utilizando el mismo método de pago empleado en la compra.
El plazo máximo para el reembolso será de 14 días naturales.
 
Importante:
 
Los gastos de envío iniciales no serán reembolsados, salvo en caso de error o producto defectuoso.
 

Productos digitales

Debido a la naturaleza de los productos digitales (ebooks, contenidos descargables, formaciones, etc.), no se aceptan devoluciones una vez realizada la compra y facilitado el acceso al contenido.
Al completar la compra, el usuario acepta expresamente la pérdida de su derecho de desistimiento en este tipo de productos.
 

Productos defectuosos o errores

En caso de recibir un producto defectuoso o incorrecto, el usuario deberá comunicarlo lo antes posible.
En estos casos:
Tinytros asumirá los gastos de envío.
Se ofrecerá sustitución o reembolso completo.
 

Contacto

Para cualquier duda o gestión relacionada con devoluciones:
 

Descárgate las fichas del libro

Accede a las fichas utilizadas por Tin y Tros durante los entrenamientos y torneos de sus aventuras.

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Las fichas de Trosma

—Antes de dormir es el momento de preparar la tarea de mañana y no pensar en ganar o perder. Pongamos todo por escrito, será tan fácil como dejar los deberes hechos y podrás descansar tranquilo.

—¿Y cuál es mi tarea? ¿Cómo tengo que jugar con Marco Costa? ¿Y con Dani? ¿Qué puedo hacer para no estar nervioso? —pregunta Tin lleno de dudas.

—Muy buenas preguntas, Tin. Necesitas pensar un poco en el partido de hoy y lo que comentamos analizando a los rivales. Todos los jugadores tienen un patrón, un estilo que se adapta a su cuerpo, a su mente, a sus fortalezas.

—¿Y cuál es el mío?

—Estoy seguro de que ya conoces bien tu patrón y estilo de juego. Es solo cuestión de que reflexiones y lo analices sobre un papel. Yo puedo ayudarte.

La cremallera se abre unos centímetros. De dentro sale una pequeña libreta verde y marrón plastificada. En su interior hay un montón de fichas para cubrir.

—¿Qué son estas hojas?

—¡Tu ficha de jugador! Aquí puedes anotar tus rutinas, tus puntos fuertes, lo que tienes que mejorar.

Tin coge la libreta. La portada tiene su nombre escrito a mano.

Tin, boquiabierto con el detalle de los documentos, empieza por cubrir su propia ficha. En diez minutos ha definido todos sus puntos fuertes y débiles como jugador, su patrón de juego, su potencial físico, técnico y mental. Trosma supervisa cada apunte de su nuevo pupilo.

Lectura y valores

Después del gran día, solo hay un destino que lo pueda mejorar: la piscina del club San Fermín, con zonas de sol y sombra, mucho verde y mucho espacio para nadar y bucear. El agua está un poco fresca de más, pero el calor acumulado disipa las dudas de Tin y sus amigos.

Los niños corren descalzos por el césped y dejan las mochilas en los bancos de piedra. Después de un paso rápido por las duchas, dan un salto, dos ¡y al agua! Tin se sienta en el borde y deja los pies colgando. Apenas tiene tiempo de reaccionar cuando ve que Nico y Dani han cogido su mochila.

—¿Qué hacéis?, dejad ahí mi mochila.

Los gemelos Fantasma forcejean con una de las asas.

—Tranquilo, Tin, solo miramos si llevas piedras dentro —dice Nico.

—¡Dejad mi mochila, Dani! —les grita Tin. Tan rápido como puede, se levanta y camina hacia ellos, pero ya es tarde.

Dani ha dado el tirón final y Nico ha caído al suelo. La mochila vuela por los aires hasta caer al agua. ¡Oh, no! Todos los niños miran la escena atónitos. Tres segundos de silencio.

El Club San Fermín

Tin abre los ojos de golpe y salta de la cama. Busca la mochila, la gorra y la raqueta.

—No, no, no… ¡Son las nueve y veinte! —murmura desesperado—. ¡El autobús sale dentro de diez minutos!

No hay tiempo para nada más. Apurado, baja las escaleras de tres en tres y se agarra fuerte en cada giro del pasamanos. En el último escalón del portal, su pie derecho patina y se resbala, pero no se detiene. Recorre la calle a sprint y a duras penas esquiva a un hombre con un carrito de fruta.

—¡Eh, muchacho, cuidado! —grita el tendero.

Pero Tin no puede frenar. Dobla la esquina de su calle y esquiva a un grupo de turistas. Se baja de la acera y corre por la calle peatonal del pueblo. Atraviesa la plaza a toda velocidad. Las vallas de la fiesta patronal cortan el paso, pero él se cuela por el único hueco libre que queda. ¡Parece una carrera de obstáculos! Tin resopla, pero al final de la calle puede ver la parada. ¡Ya casi está! Aprieta el paso y acelera el ritmo como si estuviera en la final de un Grand Slam.

—¡No, no, no, no!

Desde la puerta del autobús, Sofi asoma medio cuerpo y le hace un gesto de apremio:

—¡Tin, corre!

El motor arranca y empieza a rugir. Tin corre por el asfalto para evitar a la gente que camina hacia la marquesina de la parada. El tubo de escape expulsa una densa bocanada de humo negro que envuelve a Tin y a su mochila. El intermitente izquierdo marca la salida. ¡Se va a ir! Tin pega el último acelerón mientras ve con angustia que el autobús inicia su camino.